Bodegas Viñátigo

Bodegas Viñátigo se encuentra en el epicentro del Jardín Botánico de la viticultura mundial: las Islas Canarias. Más en concreto, en el Noroeste de Tenerife donde sus suelos volcánicos expresan una mineralidad muy marcada. Sus viñedos, plantados a pie franco, gracias a que se libraron de la filoxera, albergan más de 80 variedades (aunque sólo comercializan 12) y viven en un clima privilegiado por la influencia de los vientos Alisios.

«El buen vino es natural y no tiene defectos».

Viñátigo es una bodega familiar en la que conviven una cuarta y quinta generación de viticultores-elaboradores. Su filosofía es la de ser “meros facilitadores de la expresión de la naturaleza, sin manipular los procesos naturales, pero intentando conseguir la máxima calidad. Discrepamos de falsas creencias que en los últimos años parecen asumirse como ciertas en el mercado, de que los defectos en los vinos forman parte de los mismos por ser naturales. El buen vino es natural y no tiene defectos”. Afirma con una gran exclamación Juan Jesús Méndez, la cuarta generación de la bodega (la quinta son su hija y su hijo, jóvenes y curtidas promesas del mundo del vino), cabeza de familia y actual director de la bodega desde que relevara a su padre en el año 90. 

Además de todos estos galones, Juan Jesús es el propulsor de toda la labor de investigación de Bodegas Viñátigo.  En colaboración con importantes Universidades y Centros de Investigación se han encaminado en la recuperación de variedades autóctonas. Han sido los primeros en comercializar variedades como el Gual, Marmajuelo, Vijariego blanco y NegroTintilla o Baboso que han marcado un antes y un después en la vitivinicultura de Canarias.

Todas estas variedades se cultivan en pequeñas parcelas con altitudes y orientaciones diferentes. Los viñedos están situados hasta casi 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Esto trae como consecuencia que la vendimia de Bodegas Viñátigo sea de las más largas del mundo: comienzan a principios de agosto y terminan en Noviembre.

«Uvas sin pesticidas y con abonos naturales se traducen en vinos más sanos y más nítidos, sin interferencias, ni alteraciones y más saludables”

botella de vino viñatigo tinto

Viñátigo tiene 20 vinos diferentes, todos en pequeñas producciones numeradas, y con características muy diferenciadas entre sí. “Trabajamos una viticultura sostenible donde no utilizamos productos de síntesis para el control de las enfermedades ni tampoco herbicidas. Uvas sin pesticidas y con abonos naturales se traducen en vinos más sanos y más nítidos, sin interferencias, ni alteraciones y más saludables”.

Un tercio de superficie de cultivo practican biodinámica, con la intención de ir extendiendo estas prácticas a la totalidad del cultivo en los próximos años. 

La pasión, el mimo y el cuidado con el que elaboran a partir de variedades muy minoritarias hace que sus vinos sean singulares y que ofrezcan sensaciones muy particulares, marcadas por el entorno de cultivo. Vinos naturales, directos y con una expresividad abrumadora.