Bodegas Ontañón

Si te gusta el vino y no has ido a La Rioja no vayas. Querrás quedarte allí a vivir.

Llegamos por la tarde a Logroño y nuestros amigos riojanos nos sacaron de vinos por la calle del Laurel. Tampoco, vayas. Te atrapa. Vas de casa en casa, comiendo bien, bebiendo mejor.  Yo sólo me fijaba en lo que tomaba la gente por las calles. Vino, vino, vino, vino…  Sorprendente para los que vivimos en la capital donde es  más común encontrarte a gente bebiendo caña, caña, caña, caña…

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Finca La Pasada (La Rioja)

Esa noche no quisimos liarnos mucho,  (algunas botellas cayeron, no nos vamos a engañar) queríamos reservarnos para el día siguiente. Habíamos quedado con Rubén Pérez, enólogo de Bodegas Ontañón para que nos enseñara algunos de sus viñedos y la Bodega-Museo.

Ontañón es una bodega familiar y todos sus miembros se dedican de una manera o de otra al mundo del vino. Rubén Pérez es miembro de la familia y es el encargado de la elaboración de los vinos.

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Rubén Pérez y Noelia Bodas

Quedamos en Quel, según nos cuenta Rubén, “uno de los pueblos más bonitos de     España”. Tiene una peña con más de 100m de altura y un castillo mozárabe con un mirador que controlaba el valle de Cidacos. Es un municipio que siempre se ha       dedicado al mundo del vino. En Quel, llegó a haber  155 bodegas productoras o cosecheras de vino.

En el pueblo cogimos el todoterreno y nos fuimos a la Finca La Pasada.  Su  característica principal es que sus vides se encuentran en el límite del cultivo, ya que según termina el viñedo comienza el monte. Es en esta finca donde Rubén responde a nuestras preguntas.

   ¿Cuántas fincas tiene Bodegas Ontañón?

Es una de las bodegas de Rioja con más hectáreas, actualmente 200, porque apostamos por la cultura del viñedo.  Por eso seguimos plantando para conferir a nuestros vinos las características que aporta esta tierra.

¿Pero  tenéis más viñedo fuera de Quel?

Sí, tenemos en otras localidades. La Rioja es una pequeña comunidad pero cada una de sus zonas tiene un microclima especial y cada suelo aporta a sus uvas unas características diferentes. Por esta razón, tenemos viñedos en diferentes zonas de la región porque cada uva va a aportar unas características únicas a nuestros vinos.

La uva por excelencia en La Rioja es la tempranillo, ¿vosotros cultiváis solamente esta variedad?

Efectivamente la tempranillo es, por así decirlo, la uva más conocida y reconocida pero también existen otras uvas reconocidas por la D.O. como la garnacha, graciano y mazuelo en La Rioja.  Y nosotros cultivamos estas cuatro variedades permitidas por el Consejo regulador.  También somos una de las bodegas de la Rioja que más viñas de graciano poseemos. Antiguamente se decía que le daba la gracia al Rioja.  Nosotros queremos volver a ese saber hacer de antes, conservar la tradición en la elaboración de nuestros vinos y, por esta razón, apostamos por esta uva.

¿Las uvas de cada viña van destinadas a un solo vino?

Así es, cada viña nos va a conferir unas características especiales, por eso, nuestras viñas tienen que diferenciar nuestros vinos.

¿Cómo nace Bodegas Ontañón?

Nace por la ilusión que tuvieron mis antepasados por la cultura del vino, que fue culminada gracias a mi padre en la construcción de la bodega. Creíamos en las diferentes formas de trabajar la uva desde los orígenes, pero mi padre es el primero que se lanza a crear una bodega y una marca como Ontañón.

Ontañón es una bodega familiar, ¿crees que eso influye a la hora de elaborar los vinos?

El cariño es algo que está presente en nuestra vida diaria y eso se tiene que transmitir en nuestros vinos.  Lo que hemos aprendido de pequeños es lo que luego nosotros transmitimos de adultos.

¿Trabajais toda la familia en Ontañon?

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Sala de barricas Bodega-Museo

Trabajamos 3 de los 4 miembros de la familia porque uno de ellos está estudiando todavía. Así que seguramente también se incorpore cuando acabe. La familia unida siempre fortalece nuestro proyecto.

Pese a que Ontañón es una bodega familiar os habéis expandido bastante, ¿cuántas bodegas tenéis ahora mismo?

Cuatro bodegas, de las cuales las repartimos en tres denominaciones de origen:  Rioja, la más grande.

Ribera del Duero. Mi padre en los inicios de esta D.O. se fue para allá y cogió una cooperativa y la transformó.  Pero debido a que sus hijos éramos muy pequeños  en ese tiempo, decidió dejarla.  En el 2006 retomamos el proyecto y se hizo una bodega en Fuentecén.

Cerca de aquí de Quel, en Fitero, conociendo que era una de las zonas con mejores rosados en Navarra, hicimos otra bodega.

Y la cuarta es la bodega que tenía mi padre cuando se lanzó en el mundo del vino. Elaboramos un moscatel que se llama Don Pedro o Riberas de Marco Fabio.

Rubén, tú eres el enólogo de las cuatro bodegas, ¿cómo lo haces?

Siendo capaz de delegar. Cuando delegan en ti, te dan confianza hace que te esfuerces más. La unión del equipo hace que el trabajo sea mejor. Por eso, hay un enólogo en cada bodega y yo trabajo con cada uno de ellos, tomando decisiones entre los dos, codo con codo.  Gracias a ellos yo soy capaz de llevar o estar pendiente de cada una de las bodegas. Sin el equipo Ontañón, la bodega no sería lo que es hoy.

Tenéis una bodega museo en Logroño…

Es uno de los caprichos de mi padre y es algo que nos diferencia de otras bodegas. Este concepto nace por el cariño y la admiración que nosotros teníamos hacia un artista riojano, Miguel Ángel Sainz, riojano ilustre en el 2003 y uno de los mejores artistas que ha dado La Rioja en el último siglo. Además, era amigo de la familia. Él vivía el mundo del vino desde el conocimiento que nosotros le transmitíamos, él lo plasmó con las obras de arte que conforman la bodega de Logroño. Para nosotros es la bodega de Miguel Ángel.

¿Crees que el vino y el arte hacen un maridaje perfecto?

Maridan perfectamente porque el vino también es un arte. Ser  capaz de combinar las diferentes técnicas de elaboración, las diferentes variedades, el cuidado de los viñedos… y  trasladarlo a un vino para que nos exprese todo esto,  se puede llamar arte o se puede llamar disfrute.

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María Rodrigo, Rubén Pérez, Noelia Bodas y Jose Román en Finca La Pasada

El viento soplaba bastante fuerte, intentamos catar un vino en la viña pero resultaba un poco incómodo así que nos fuimos de nuevo al pueblo, a una pequeña y vetusta bodega de la familia. Allí sí, descorchamos sin problemas Ontañón Ecológico.

¿Qué diferencia hay entre un vino ecológico y uno que no lo es?

Lo principal es ser respetuoso con el medio ambiente. Lo que tenemos que utilizar para el cultivo de las viñas tiene que ser productos degradables. Y no puede haber trazas de productos químicos en los vinos.

Un vino ecológico es lo que hacía mi abuelo hace 60 años. No tenían tractor, no tenían un atomizador… tenía su caballería, el abono era el estiércol de los animales. Y los tratamientos eran el azufre o el cobre.

Catando Ontañón Ecológico
Catando Ontañón Ecológico

¿Qué características percibimos en la nariz?

Este vino procede de la Finca La pasada, donde hemos estado.

Tiene toques minerales por el tipo de suelo, las características de altitud y la situación. Salen las frutas negras intensas, arándanos, grosellas, zarzamoras…  Además, es un vino joven, queremos mantener la personalidad del vino por eso no lleva barrica.

En boca…

Paso largo, armonioso, redondo y agradable. Invita a seguir bebiendo y resulta agradable con cualquier maridaje que queramos hacer.

¿Qué proyectos tenéis en bodegas Ontañón? ¿Va a salir algún vino nuevo?

Siempre estamos intentando innovar,  es uno de los objetivos de la bodega. Sorprender al mercado cada año. Queremos introducir un vino de maceración carbónica, un vino que nos recuerde a los orígenes. Con una explosión de fruta, jugosidad, que destaque por la diferencia entre lo que estamos acostumbrados a beber como un crianza o un reserva de Rioja. Juvenil, fresco, agradable.

También queremos seguir haciendo un clarete de rioja para darlo a conocer.

Voy a dar por finalizada la entrevista a Rubén Pérez en este punto aunque podría seguir escribiendo y escribiendo ya que tiene un conocimiento sobre el campo y el mundo del vino extensísimo y admirable.

Si tenéis oportunidad de ir a La Rioja no dejéis de visitar la Bodega- Museo de Ontañón en Logroño: arte, vino y gente maravillosa, ¿qué más se puede pedir?

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Bodega-Museo en Logroño

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