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Vinos para disfrutar después del verano

Septiembre sabe diferente: vinos para disfrutar después del verano

Septiembre tiene algo especial. Todavía quedan días de calor, alguna terraza pendiente y ganas de estirar el verano un poquito más. Pero, casi sin darnos cuenta, nuestros planes empiezan a cambiar.

Volvemos a cocinar en casa, recuperamos las cenas con amigos, las noches empiezan a refrescar y nuestra forma de disfrutar del vino también cambia.

Después de unos meses en los que los vinos blancos frescos, rosados y espumosos suelen ganar protagonismo, septiembre nos invita a recuperar tintos ligeros, blancos con más volumen y vinos con algo más de estructura.

No hace falta esperar al otoño. Estos son algunos de nuestros vinos para septiembre favoritos.

¿Qué vinos beber en septiembre?

Septiembre es un mes de transición y, precisamente por eso, uno de los más interesantes para elegir vino.

No hemos dejado atrás completamente el verano, pero empezamos a buscar sabores diferentes. Los blancos siguen teniendo muchísimo que decir, aunque quizá nos apetezcan con algo más de cuerpo. Los tintos vuelven poco a poco a la mesa y empezamos a recuperar platos que durante julio y agosto habíamos dejado aparcados.

Nuestra recomendación es sencilla: buscar vinos que mantengan la frescura, pero que tengan suficiente personalidad para acompañar esta nueva temporada.

LoAlto Bobal: para volver poco a poco a los tintos

Si durante el verano has dejado los tintos un poco de lado, septiembre es un buen momento para reencontrarte con ellos.

LoAlto Bobal es uno de esos vinos perfectos para hacerlo.

Elaborado con 100 % Bobal, es un tinto expresivo y fresco, con seis meses de crianza en grandes fudres de roble francés. La fruta sigue siendo protagonista y la madera acompaña sin esconderla.

Es precisamente ese equilibrio lo que nos gusta para esta época del año: un tinto con personalidad, pero sin necesidad de esperar a que llegue el frío.

Pruébalo con carnes a la brasa, embutidos, quesos semicurados, arroces de carne o simplemente en una de esas cenas improvisadas de septiembre.

A Pirucha: porque los blancos no terminan con el verano

Hay una idea que nos gustaría desterrar de una vez por todas: el vino blanco no es solo para el verano.

Y A Pirucha es un buen ejemplo.

Este Godello de Monterrei procede de viñedos situados entre 550 y 580 metros de altitud, con cepas de entre 20 y 40 años y suelos graníticos que ayudan a construir un vino con personalidad y carácter.

Es fresco, sí, pero también tiene la suficiente complejidad como para seguir acompañándonos cuando empiezan a cambiar nuestros platos.

Mariscos, pescados blancos y azules, arroces marineros, ceviches… Si septiembre todavía te sabe un poquito a vacaciones, probablemente esta sea tu botella.

Y hay algo que nos gusta especialmente de A Pirucha en esta época: su vendimia se realiza precisamente durante la última semana de septiembre.

Mientras nosotros volvemos a la rutina, en el viñedo comienza uno de los momentos más importantes del año.

A Telleira Godello: cuando empezamos a pedir algo más al blanco

Seguimos con Godello, pero buscamos una sensación diferente.

A Telleira Godello, elaborado en Ribeiro, realiza una crianza sobre sus lías durante un mínimo de tres meses. Este trabajo aporta estructura, complejidad y mayor volumen en boca.

Y eso es exactamente lo que empezamos a buscar cuando termina el verano.

Seguimos queriendo frescura, pero aparecen comidas que piden un vino con algo más de presencia.

A Telleira funciona especialmente bien con pescados, arroces melosos, quesos semicurados o carnes de ave a la brasa y al horno.

Un blanco perfecto para demostrar que septiembre no significa guardar las botellas blancas hasta el próximo junio.

Terra 00 Tensión: para quienes todavía no quieren despedirse del verano

Y tampoco hay que tener ninguna prisa por hacerlo.

Septiembre todavía nos regala días de sol, aperitivos y comidas al aire libre. Para esos momentos podemos seguir buscando blancos frescos, pero quizá con algo más de carácter.

Terra 00 Tensión, elaborado con 100 % Garnacha Blanca en Terra Alta, es una de esas botellas que encajan especialmente bien en ese terreno intermedio entre verano y otoño.

Porque cambiar de estación no significa cambiar de vino de un día para otro.

O Manso: una Mencía para las primeras noches frescas

Y entonces llega ese día.

Sales a la calle por la noche y, por primera vez en meses, piensas: “pues refresca”.

Ahí empieza oficialmente nuestra temporada de tintos.

O Manso, elaborado con 100 % Mencía en Ribeira Sacra, es una opción estupenda para empezar a explorar tintos en septiembre.

La Mencía puede ofrecernos precisamente lo que buscamos en este momento del año: fruta, frescura y una expresión que nos permite volver al vino tinto sin saltar directamente a elaboraciones mucho más potentes.

Perfecto para una cena tranquila en casa, una tabla de quesos o simplemente para abrir una botella mientras recuperamos las sobremesas que el calor había dejado un poco aparcadas.

Akutain Crianza: cuando el cuerpo ya empieza a pedir otoño

Conforme septiembre avanza, también empiezan a cambiar nuestros platos.

Volvemos a las carnes, los asados, los quesos curados y esas recetas que durante los meses más calurosos no nos apetecía ni encender el horno para preparar.

Y ahí los vinos con crianza vuelven a encontrar su momento.

Akutain Crianza es una de esas botellas que podemos empezar a recuperar cuando las noches se vuelven algo más frescas y las cenas empiezan a pedir vinos con mayor estructura.

No hace falta esperar al invierno para disfrutar de un crianza.

Solo hace falta encontrar el momento adecuado.

También cambia lo que ponemos en la mesa

Quizá la pregunta no sea únicamente qué vinos beber en septiembre.

También deberíamos preguntarnos qué nos apetece comer cuando terminan las vacaciones.

Poco a poco dejamos atrás algunos de los platos más frescos del verano y recuperamos verduras asadas, arroces más contundentes, carnes, quesos y, conforme avance la temporada, setas y platos de cuchara.

Y cuando cambia nuestra cocina, también cambian las posibilidades de maridaje.

Un Bobal fresco puede acompañar una cena informal de embutidos y quesos. Un Godello con volumen puede ser fantástico con un pescado al horno. Y ese crianza que llevaba esperando todo el verano puede encontrar por fin su momento junto a una carne cocinada lentamente.

Entonces, ¿cuál es el mejor vino para septiembre?

La respuesta probablemente sea la que menos esperabas:

el que te apetezca.

No creemos demasiado en esas reglas que dicen que los blancos son para el verano y los tintos para el invierno.

El vino tiene mucho más que ver con el momento, la comida y las personas que tienes delante que con la fecha que aparece en el calendario.

Si todavía te apetece un blanco bien fresco en una terraza, ábrelo.

Si llevas desde junio esperando para volver a tus tintos favoritos, septiembre es una excusa estupenda para hacerlo.

Y si no tienes ni idea de qué te apetece…

Bueno, para eso estamos nosotros.

Septiembre sabe diferente

Volver de vacaciones cuesta. Vuelve el despertador, recuperamos horarios y los días empiezan poco a poco a hacerse más cortos.

Pero septiembre también trae cosas buenas.

Vuelven las cenas en casa, las sobremesas, las recetas que habíamos dejado aparcadas y esas botellas que estaban esperando su momento.

Y quizá esa sea precisamente la gracia de este mes: volver a descubrir qué nos apetece cocinar, compartir y, por supuesto, descorchar.

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