La vendimia se realiza manualmente y las uvas se transportan en pequeñas cajas para preservar su integridad. Al llegar a bodega, los racimos se enfrían en cámara frigorífica a 5 °C antes de pasar por una mesa de selección manual donde se escogen únicamente las mejores bayas.
Posteriormente, las uvas se introducen en cubas donde realizan la fermentación alcohólica durante aproximadamente doce días. Durante este proceso se realizan bazuqueos diarios, una técnica tradicional que consiste en romper y hundir el sombrero para favorecer la extracción de color, aromas y estructura de las pieles.
Tras la fermentación, el vino se trasiega a tinas de roble donde lleva a cabo la fermentación maloláctica. Finalmente, el vino envejece durante 12 meses en barricas nuevas de roble francés, aportando complejidad, elegancia y equilibrio.